La Academia entrega su Medalla de Honor a la Institución Libre de Enseñanza

Academia / 16 de noviembre de 2020
La Academia entrega su Medalla de Honor  a la Institución Libre de Enseñanza

El presidente de la Institución Libre de Enseñanza, José García-Velasco, recibió la Medalla de Honor del año 2020 de manos del director de la Academia, Fernando de Terán, quien leyó la laudatio.

La concesión de la Medalla de Honor de la Academia a la Institución Libre de Enseñanza no sólo debe entenderse como un homenaje a la singular experiencia desarrollada entre 1876 y 1936, sino también como un reconocimiento a su repercusión en la formación de la moderna cultura española y su permanencia en el horizonte actual. Con este galardón, la Academia premia la intensa actividad cultural que desarrolla una institución recuperada, reconstruida y actualizada después de la dramática interrupción sobrevenida con la guerra civil, prolongada por la posterior condena al silencio durante la dictadura.

En su fructífera primera etapa, la Institución Libre de Enseñanza mantuvo una estrecha relación con la Academia, algunos de cuyos más insignes miembros participaron activamente en las iniciativas de la ILE, fomentando unas innovadas estrategias pedagógicas en la enseñanza de las disciplinas artísticas e impulsando el nacimiento y desarrollo de los programas docentes de historia del arte. Varias de las personalidades más significadas de la Institución se implicaron en la valoración e inventario del patrimonio artístico del país, desde El Greco hasta la música y la artesanía populares pasando por los espacios naturales, labor que se materializó en el Catálogo monumental de España o en la Ley del Tesoro Artístico Nacional.

La actual Institución Libre de Enseñanza, además de preservar, estudiar y divulgar el valor del legado recibido de su brillante pasado, mediante innumerables ensayos y publicaciones, ha protagonizado durante las últimas décadas no sólo una continuación de lo que fue la obra anterior, sino una actualización de sus enfoques y planteamientos. Ha impulsado la innovación y la creatividad a través de acciones continuadas, de las que dan testimonio sus exposiciones, conciertos, talleres, actividades escénicas, congresos y seminarios, cursos y conferencias, ediciones, producciones audiovisuales etc. convirtiéndose en una referencia ineludible del panorama cultural.

Su extenso programa es el resultado convergente de las actividades realizadas en tres ejes: un centro de enseñanza y formación, un ámbito de investigación, y un foco creador y difusor de cultura. La promoción y difusión de las artes constituye en sí misma uno de los objetivos fundamentales de la Institución. Se ha ocupado del cine programando interesantes ciclos de proyecciones, y de la música con cursos, talleres musicales y conciertos, sin olvidar la actividad de su singular Escuela de Música Medieval y de Tradición Oral. En relación con las artes plásticas, la ILE ha trazado una programación identitaria perfectamente definida en torno a exposiciones monográficas y catálogos razonados de destacados artistas contemporáneos como Maruja Mallo, Joaquín Sorolla, Ignacio Zuloaga, Benjamín Palencia, Pablo Picasso, Rafael Barradas, Salvador Dalí, Ramón Casas, Francisco Bores, Rafael Alberti, Darío de Regoyos, Federico García Lorca, Luis Buñuel, Alberto Sánchez, José Moreno Villa o Ángel Ferrant, junto con artistas más próximos en el tiempo como Eduardo Arroyo, Darío Villalba, Rafael Canogar, Pablo Genovés y un largo etcétera. Por otra parte, esa atención a las artes impregna la práctica formativa en los planes de educación especializada y en los talleres infantiles que, a través de metodologías pedagógicas emergentes, incorporan módulos dedicados a los lenguajes artísticos como estrategias de comunicación o al espacio como elemento vertebrador del aprendizaje.

No menos relevante es su centro documental donde se conservan más de quinientos mil documentos, reunidos durante décadas en colaboración con la Residencia de Estudiantes, sobre los movimientos artísticos, literarios y pedagógicos desde finales del siglo XIX, aportando los necesarios recursos de información primaria para un considerable número de investigaciones y publicaciones.

La amplia y versátil actividad cultural de la Institución Libre de Enseñanza se ha visto muy fortalecida en los últimos años a partir de la inauguración de su nuevo edificio, después de un largo proceso de recuperación, rehabilitación, adaptación y ampliación de su sede histórica en Madrid, a cuya insuficiente capacidad se sumaba un evidente deterioro y precariedad de las instalaciones, con edificaciones penosas añadidas tras la guerra civil y desfiguración de las originales por sucesivas remodelaciones. Iniciada la renovación de las estructuras en 2003, el proyecto ha sido ejemplarmente desarrollado, con respeto al patrimonio arquitectónico de la Institución histórica y con cuidadosa incorporación de un nuevo edificio del máximo interés desde la perspectiva de la arquitectura actual, recibiendo a lo largo de su tramitación el refrendo de los organismos encargados de velar por el respeto a los criterios de conservación patrimonial, entre ellos la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando que, en 2007, emitió el correspondiente informe aprobatorio.

El proyecto de los arquitectos Cristina Díaz Moreno y Efrén García Grinda, seleccionado a través de un concurso público en cuyo jurado también estuvo presente la Academia, ha conservado y rehabilitado la casa de Giner de los Ríos y de Cossío y el interesante Pabellón Macpherson, memoria de la arquitectura escolar inspirada por la Institución, antes de su implantación por el gobierno de la República como modelo de validez general. Alrededor del jardín, diseñado por la paisajista Teresa Gali-Izard, de especial protagonismo, se abre el juego volumétrico de los nuevos pabellones polivalentes, auditorio y sala de exposiciones.

El edificio, terminado en 2014, fue premiado por el Colegio de Arquitectos de Madrid y expuesto en el Pabellón español en la Bienal de Arquitectura de Venecia. En palabras de Fernando de Terán, “el edificio de la ILE constituye toda una representación de esa síntesis que conjuga la valoración de la historia con la creatividad contemporánea, síntesis también de la importante labor que desarrolla la Institución Libre de Enseñanza”.

La ILE es hoy un núcleo de reflexión sobre el futuro de la educación, la ciencia y la cultura, un centro de formación y de investigación, y un activo foco de creación y difusión cultural. Uno de sus objetivos principales es constituir una plataforma para la innovación educativa, un Laboratorio de la Nueva Educación. Busca con sus programas promocionar los valores que definen la tradición institucionista, que en nuestros días se identifican con la conservación de la naturaleza, el desarrollo sostenible y la ciudadanía global, poniendo el acento en modos de vida sostenibles, derechos humanos y respeto intercultural, tolerancia, igualdad, solidaridad y participación, es decir, en los valores que están en la base de una convivencia democrática pacífica.

También subraya en sus actuaciones el valor de la creatividad y la innovación en la sociedad de nuestros días, poniendo en paralelo las ideas y propuestas que vertebraron su proyecto histórico de modernización con la exigencia actual de fomentar en las nuevas generaciones el espíritu creativo como palanca para avanzar hacia la sociedad que está conformando el ecosistema digital.