Beca de Investigación en Nueva York 2020

Academia / 25 de junio de 2020
Beca de Investigación en Nueva York 2020

La VI Beca de Investigación en Nueva York, promovida por la Fundación Arquia y la Academia, se ha concedido en su edición del año 2020 al proyecto “Materia gris: una ecología de la salud integrada en la ciudad” presentado por la arquitecta Elida Mosquera Martínez entre un total de cuarenta y seis candidatos.

Convocada desde 2015 por la Fundación Arquia Caja de Arquitectos y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, la Beca de Investigación en Nueva York tiene como destino preferente la Universidad de Columbia. Se dirige a arquitectos titulados por las escuelas técnicas superiores de arquitectura del territorio español o con título convalidado en España. Su dotación es de 18.000 euros, repartida en seis mensualidades, además de cubrir el viaje a Nueva York y el ISSO Columbia Visiting Scholar.

El plazo de presentación de proyectos comenzó el 2 de enero y se prolongó hasta el 13 de abril, recibiéndose un total de ochenta y cinco inscripciones, de las que quedaron como definitivos cuarenta y seis proyectos de investigación. El jurado estuvo constituido por Fernando de Terán (arquitecto-urbanista y director de la Real Academia), Naiara Montero (arquitecta y patrona de la Fundación Arquia), Luis Fernández-Galiano (arquitecto y académico) y Soledad Candela (arquitecta y directora de la Fundación Arquia).

Reunido el jurado el 25 de junio, concedió la Beca por unanimidad al proyecto Materia gris: una ecología de la salud integrada en la ciudad, presentado por la arquitecta Elida Mosquera Martínez. Titulada por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona (ETSAB) de la Universitat Politècnica de Catalunya, Elida Mosquera ha colaborado en la Office for Metropolitan Architecture (OMA) de Róterdam y reside en la actualidad en Bergen (Noruega) donde codirige con otros tres socios el centro Localmatter, un laboratorio de ideas e instituto de investigación en arquitectura y urbanismo.

Fue elegido como suplente el proyecto Alternativas residenciales para mayores: Towers-in-the-Park en NYC, de la arquitecta Ana García Sánchez. Además, se otorgaron las siguientes tres menciones: Trash Scapes, el residuo como generador de paisajes, de la arquitecta Alba González Jiménez; Junk Landscapes of Tomorrow, del arquitecto Carlos Santamarina Macho; y Metabolismo urbano NY ante escenarios distópicos (o no tanto): el caso COVID-19, de la arquitecta Beatriz Sanz Cerezo.

El jurado valoró en el proyecto premiado de Elida Mosquera su interés y la utilidad de sus previsibles resultados, así como la experiencia y capacidad investigadora de la arquitecta. La propuesta aborda un tema de máxima actualidad (ya que la pandemia ha puesto dramáticamente de manifiesto la insatisfactoria respuesta ofrecida al problema de la atención a la vida de las personas mayores en las residencias convencionales), relacionándolo con el análisis general de una adecuada habitabilidad para la creciente población de edad avanzada.

Materia gris: una ecología de la salud integrada en la ciudad desarrolla y completa el proyecto Grey Matter (Auby, Francia), que reflexiona sobre una nueva tipología de la salud abierta a la ciudad, elaborado por el think-tank Localmatter y galardonado en la edición número 15 del concurso internacional Europan ‘Ciudades Productivas’. El proyecto se articula sobre la idea de un escenario en el que el concepto de ciudad productiva no remite al significado de producción en tanto que fabricación, sino a la generación de vida significativa en la ciudad.

El objetivo del proyecto es analizar las preocupaciones sobre las respuestas que la arquitectura y el urbanismo proporcionan a la población de mayor edad, mediante el estudio de ejemplos concretos, como las comunidades intergeneracionales NORC (Naturally Ocurring Retirement Communities) de Nueva York, facilitando el entendimiento de los mecanismos y estructuras que sustentan estos modelos exitosos de ecologías de la salud integradas en la ciudad. En definitiva, la investigadora propone reflexionar sobre la aspiración a una mejor calidad de vida de las personas mayores, esto es, más y mejores oportunidades para un envejecimiento activo, satisfactorio y feliz. Para ello, las tipologías de la salud conforman un actor potencial que puede desempeñar un importante papel en la construcción de una nueva forma de cultura urbana productiva, significativa e integrada en un entorno intergeneracional.

Los centros convencionales para personas mayores necesitan una revisión tipológica que pueda adaptarse a una gran diversidad de perfiles personales. Es preciso transformar las residencias, entendidas como instituciones segregadas, y convertirlas en centros cívicos de desarrollo de nuevas culturas urbanas. El interés sobre los centros para mayores es un debate universal que atañe a la arquitectura y a la planificación urbana. En Noruega, las ciudades-alzheimer y los centros de mayores integrados y sostenibles comienzan a ser una realidad. En Francia tiene plena vigencia el debate sobre una vida digna en todas sus etapas y empiezan a planificarse innovadores centros para mayores. En España, el debate sobre la revisión de la tipología de hábitat para adultos está igualmente de absoluta actualidad.

Los ejemplos de tipologías que facilitan el envejecimiento en el lugar (o al menos en un entorno próximo a las necesidades personales) son variadas y su uso y proliferación está vinculado a cada contexto cultural: las comunidades NORC, así como las viviendas multigeneracionales, se han desarrollado en los Estados Unidos, las comunidades autogestionadas de mayores son experiencias ensayadas en el Reino Unido y las soluciones de cohabitación o co-housing han proliferado en el norte de Europa y específicamente en Escandinavia.

Las comunidades NORC desafían la tipología convencional y pretenden un modelo sostenible de adaptación a lo largo del tiempo, ya que estas comunidades (instaladas en edificios, grupos de edificios o barrios) no habían sido diseñadas en un primer momento para acoger a una mayoría de personas de avanzada edad. Fomentan envejecer en el lugar en un entorno multigeneracional donde los habitantes mayores son numerosos, pero no un grupo exclusivo en la comunidad. Existen actualmente veintisiete experiencias NORC en la ciudad de Nueva York, distribuidas en cuatro distritos.

Para el desarrollo de su trabajo de investigación, Elida Mosquera ha seleccionado dos comunidades NORC: Amalgamated Park (con novecientos mayores residentes) y Mornigside Heights (con una población de setecientos mayores). Amalgamated Park se ubica al norte de la isla de Manhattan y Mornigside Heights junto a la Universidad de Columbia, en Harlem. Ambas comunidades, con un 40 % de habitantes de edad avanzada, ofrecen una escala adecuada para su extrapolación comparativa a la realidad europea y sus emplazamientos resultan de interés porque una de ellas está inmersa en grandes zonas verdes y la otra se encuentra en el interior de la trama urbana.

El trabajo de campo que la investigadora desarrollará en ambas comunidades NORC se complementará con entrevistas a expertos en los campos de la arquitectura y urbanismo, entre ellos Lance Freeman (profesor de planificación urbana en la Universidad de Columbia), Dana Goldstein (escritora sobre temas de salud, educación y aspectos sociales), Alan Mallach (investigador principal del Centro para el Progreso de la Comunidad), Bill Marton (director de la División de Política de Discapacidad y Envejecimiento del US Department of Housing and Urban Development, organismo que gestiona las comunidades NORC) o Jennifer Molinsky (asociada de investigación superior en el Centro Conjunto para Estudios de Vivienda de la Universidad de Harvard y profesora de planificación y diseño urbano).