Abstracciones y descripciones desde el piano
Beethoven, Soler, Liszt, Albéniz y Mussorgsky

Concierto / 23 de febrero de 2019
Abstracciones y descripciones desde el piano Beethoven, Soler, Liszt, Albéniz y Mussorgsky
Los jóvenes pianistas María de los Ángeles Ayala y Vicent Sendra, del Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, ofrecen un recital de piano que forma parte de la programación musical conjunta del Conservatorio y la Academia.

Pianistas

I
María de los Ángeles Ayala
Profesora,Elena Orobio
 
II
Vicent Sendra
Profesor,Diego Cayuelas


Programa

I
Ludwig van Beethoven (1770-1827)
Sonata para piano núm. 22 en Fa mayor, Op. 54
  1. In tempo di minueto
  2. Allegretto
 
Antonio Soler (1729-1783)
Sonata 89 en Fa mayor
 
Franz Liszt (1811-1886)
Leyenda 2: San Francisco de Paula caminando sobre las aguas
 
Isaac Albéniz (1860-1909)
El Polo (Suite Iberia)
 
II
Modest Mussorgsky (1839-1881)
Cuadros de una exposición
  1. Promenade I
  2. Gnomus
  3. Promenade II
  4. Il Vecchio Castello
  5. Promenade III
  6. Tuileries
  7. Bydło
  8. Promenade IV
  9. Ballet de los polluelos en sus cáscaras
  10. Samuel Goldenberg und Schmuÿle
  11. Promenade V
  12. Limoges
  13. Catacombæ – Con mortuis in linguamortua
  14. La cabaña sobre patas de gallina (Baba-Yagá)
  15. La Gran Puerta de Kiev
 
 
 
La Sonata núm. 22 es una de las obras más originales de Beethoven. No se preocupa en absoluto de los modelos formales y sus dos movimientos presentan una estructura capaz de desafiar cualquier análisis. Nadie espere unminueto en el primer movimiento. La alusión indica solamente el ritmo ternario. Revela mayor parentesco con un rondó tratado libremente con variaciones. El allegretto tiene un recorrido casi uniforme a dos voces, sin modificaciones rítmicas ni perfil melódico, por lo que posee carácter de perpetuum mobile. Merece la pena fijarse en el pasaje en el que Beethoven recorre todas las tonalidades con una soberana facilidad. La sonata concluye con un allegro vivo y espiritual, puro encanto de una sensibilidad pianística que preludia futuras obras del genio.

Maestro de capilla y organista del Escorial, el padre Soler se consagró a la música religiosa, al órgano y al clave. Sus sonatas para tecla son obras muy seductoras organizadas en varios movimientos dentro de la misma tonalidad, lo que hace pensar en la suite. Su lenguaje es esencialmente español y las repeticiones de notas de las que están sembradas sus sonatas son procedimientos típicos de la vihuela. Todavía vivo en el momento de la aparición de los primeros pianofortes, compuso para el clavecín, aunque debió conocer los dos instrumentos. De hecho, emplea con frecuencia giros más propios del primero que del segundo. Su escritura armónica, que puede parecer menos audaz que la de Scarlatti, es sin embargo más interesante. Se ve que es la obra de un gran teórico de la armonía, lo que hace que algunas de las modulaciones utilizadas por Soler sean a veces realmente asombrosas. La Sonata 89 ilustra el increíble genio de Soler para las ideas imaginativas. La obra está llena de motivos, temas y figuras de acompañamiento diferentes, hasta el punto de incluir terceras de notable dificultad en la mano derecha.

Liszt compuso en 1863 dos Leyendas de las cuales puede decirse que son breves poemas sinfónicos para piano. San Francisco de Paula caminado sobre las aguas es de carácter descriptivo. Un majestuoso tema coral caracteriza desde los primeros compases la personalidad del santo atravesando el estrecho de Mesina, su robusta fe y su tranquila seguridad ante la agitación de las olas. Llega una tempestad que se desarrolla en saltos virtuosísticos de terceras y octavas hasta el instante sigiloso en que el santo avanza milagrosamente sobre el mar y calma el caos. La pieza concluye con una acción de gracias. Sobre el tema inicial se difunde la luz de una apoteosis divina, en una especie de aleluya.

El tercer cuaderno de la Suite Iberia se publicó en 1907. Este cuaderno puede considerarse el más característico de la técnica pianística de Albéniz, tanto en el virtuosismo como en lo que se refiere al reparto de los sonidos y timbres entre las dos manos, cuyos efectos debieron parecer inauditos a muchos de sus contemporáneos. El Polo es un canto y una danza andaluza. Con la indicación de Allegro melancolico se define el clima afectivo de esta pieza. Lamentación fúnebre que la monotonía de su ritmo ternario, su patética obstinación sobre Fa menor, la intensidad de sus grupetos y la aspereza de sus disonancias graban inmediatamente en la memoria.

Cuadros de una exposición es unasuite que Mussorgsky dedica en 1874 a su amigo fallecido, el arquitecto Viktor Hartmann. Tras visitar una exposición con dibujos y maquetas del artista desaparecido, el músico compuso su homenaje. Se ha observado a menudo el desfase entre los dibujos y objetos que figuraron realmente en la exposición y la visión que de ellos propone Mussorgsky. El músico parte de sugestiones insignificantes para bosquejar cuadros que corresponden más que nada a sus fascinaciones y estereotipos: escenas populares, universos infantiles, fantasmagorías, obsesión ante la muerte, apego a la grandeza de la antigua Rusia… Desde el punto de vista formal podemos comparar los Cuadros con los ciclos de Schumann, sobre todo con Carnaval. Los cuadros se conectan con un paseo o promenadein modo russico”. Explotando todos los recursos sonoros y todas las técnicas posibles del piano, de una gran dificultad de ejecución, los Cuadros se han hecho igualmente populares en la orquestación que de ellos realizó Ravel en 1922.

François-René Tranchefort, Guía de la música de cámara
 

María de los Ángeles Ayala Moreno

Vicent Sendra

 

Información

  • Salón de actos
  • Sábado 23 de febrero, 12:00 horas
  • Entrada gratuita. Aforo limitado
  • Acceso por orden de llegada. Se recomienda acudir con suficiente antelación

Organizadores